
Después del terremoto, microempresaria soñó con vender sal condimentada con finas hierbas, ciboulette, merkén, entre otros.
Muy pocos emprendedores pueden decir que soñaron con su idea de negocio. Esta es una de las experiencias que cuenta la señora María Suazo, quien tras perder su casa por causa del terremoto del 27 de febrero se puso una meta: encontrar una actividad rentable que fuera innovadora y que tuviera buena aceptación.“Mi casa fue totalmente destruida y ahí nació la inquietud de hacer algo, después me encomendé a Dios y un día al despertar, amanecí con la palabra sal”, comenta.
Tras meses de arduo trabajo y adjudicarse un capital semilla de Innova, el emprendimiento de María es elaborar sal con especies gourmet. Fue así como nació el producto y marca “Sal Gourmet Tía Jo” que posee 23 variedades en el mercado.













